NUEVA YORK. 31 de julio 2017.-El día amaneció con el presidente Donald Trump exclamando por tuit que “¡no (hay) caos en la Casa Blanca!”, pero pocas horas después anunció el despido del director de comunicaciones más grosero de la historia, a quien nombró hace sólo 11 días y quien ahora es el tercer alto funcionario en ser expulsado de esa casa en las últimas dos semanas.

Anthony Scaramucci fue expulsado por Trump a solicitud del nuevo jefe de gabinete, el general John Kelly, quien asumió sus funciones este lunes. Al anunciar que estaría dejando su puesto, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, informó que Scaramucci dijo adiós para darle a Kelly la capacidad de “construir su propio equipo. Le deseamos lo mejor”. No ofreció información sobre un sucesor.

Según varias versiones citando fuentes dentro de la Casa Blanca, el asunto fue abordado el fin de semana después de la expulsión del anterior jefe de gabinete Reince Priebus la semana pasada y el anuncio de que Kelly asumiría ese puesto a partir de este lunes. Scaramucci aparentemente no fue informado de la decisión hasta esta la mañana de este lunes, horas antes de que tenía programado anunciar su nuevo equipo de comunicaciones.

Fuentes oficiales comentaron a medios que esta decisión es parte del esfuerzo urgente para “cambiar la cultura” dentro de la Casa Blanca encabezado por Kelly. El ex general de los Marines inició este lunes sus funciones oficiales con la cúpula política de Washington, sobre todo los republicanos, apostando (algunos más bien rezando) que logrará imponer disciplina y orden sobre una Casa Blanca empantanada en conflictos internos, una brújula política inoperante, y un jefe errático -o sea, caos.

Trump realizó este lunes la primera reunión de su gabinete con el general Kelly en su nuevo puesto, donde elogió su labor como secretario de Seguridad Interna y destacando sus esfuerzos de control de migración. “Lo que ha logrado no es nada menos que milagroso… la frontera era un problema tremendo.… Hasta el presidente de México me llamó -ellos dicen que en su frontera sur, muy poca gente está llegando porque saben que no van a poder pasar por nuestra frontera, lo cual es el mayor halago”.

Después de lo que mucho observadores consideraron entre las peores semanas de este gobierno, Trump comentó este lunes ante su gabinete (en la parte en que se permite el ingreso breve de los medios) que “en general, yo pienso que estamos increíblemente bien”, al elaborar sobre el crecimiento económico, la tasa baja de desempleo, la bolsa de valores “más alta en la historia”, y proclamó que Kelly será uno de los “gran” jefes de gabinete.

El ex jefe de gabinete Priebus, el ex jefe de prensa Sean Spicer, y ahora el ex jefe de comunicaciones fueron borrados de los comentarios presidenciales. Pero los primeros dos nunca fueron cuates del presidente, mientras que Scaramucci gozaba de acceso directo al mandatario al quien le juraba su lealtad absoluta. Algunos lo bautizaron como el “id” de Trump, otro como el “mini-me”, justo por la manera “brusca” y supuestamente “directa” en que obran y hablan. Compartían el hecho de que no tenían ninguna experiencia política y que eran ricos del mundo empresarial y financiero de Nueva York.

De hecho, Scaramucci estaba tan entusiasmado y hasta obsesionado con venir a trabajar a la Casa Blanca de Trump que vendió su empresa de capital especulativo poco después de la elección. Sin embargo, algunos dentro del equipo de Trump -incluyendo Priebus y el estratega político del presidente Steve Bannon frenaron su nombramiento (se dice que la hija y el yerno de Trump, Ivanka y Jared Kushner, habían apoyado su inclusión, pero que en los últimos días se arrepintieron)- y por ello, cuando finalmente fue nombrado por Trump, eso provocó la renuncia inmediata del jefe de prensa Sean Spicer, subordinado y aliado de Priebus.

Scaramucci llegó a la Casa Blanca declarando que estaría re-estableciendo una nueva relación positiva con los medios prometiendo ser directo y honesto, y a la vez declaró una guerra contra los “filtradores” dentro del equipo de comunicaciones/prensa de la Casa Blanca, y que después amplió para atacar a rivales dentro del reino de Trump.

Amenazó con ir despidiendo a sus subordinados – “a todos si es necesario” -si no cesaban las filtraciones a medios. Pero también acuso a Priebus de filtrar su declaración financiera oficial a los medios, calificándolo de un acto “criminal” que debería ser investigado por la FBI, sólo para descubrir que se trataba, bajo la ley, de un documento público accesible a cualquier reportero.

Scaramucci sólo será recordado no por algún logro o por una de las carreras mas breves en la historia de la Casa Blanca, sino por una de las conversaciones “on the récord» más coloridas, insultantes y pornograficas jamas registradas entre el encargado del mensaje del llamado hombre mas poderoso del mundo y un periodista . La Casa Blanca sugirió este lunes que fue esta conversación “inapropiada” la que selló su destino. Aparentemente el encargado de medios no conocía el concepto de “off the récord”.

Tan llena de groserías explícitas que editores de los principales medios de comunicación fueron obligados a arduos debates sobre que tanto reproducir textualmente de la conversación de Scaramucci con el periodista Ryan Lizza, corresponsal en Washington para The New Yorker seguramente pasara a la historia, y poco más de la más breve estancias de alguien en su puesto en la historia de Washington.

En ella, continuó con su ataque feroz contra el entonces jefe de gabinete Priebus a quien calificó como “un fucking [chingado] esquizofrénico paranoico”, al quien buscaría expulsar – algo que logró cuando éste renunció un par de días después.

También se fue contra el estratega de Trump: “No soy Steve Bannon, no estoy intentando chupar mi propio pito (“I’m not not trying to suck my own cock» en el original)… no estoy tratando de construir mi propia marca sobre la fucking fuerza del presidente. Yo estoy aquí para servir al país”.

Agregó que “lo que quiero hacer es fucking matar a todos los filtradores y quien encarrilar la agenda del Presidente para que podamos tener éxito para el pueblo estadunidense” y sugirió que tenía más información sobre asesores de la Casa Blanca que estaban filtrando a la FBI y al “fucking Departamento de Justicia”.

Después de que The New Yorker publicó la conversación, Scaramucci intentó argumentar que su intercambio con Lizza no fue en serio, sino algo jocoso, de una plática entre “un italiano con otro”. Poco más tarde, decidió atacar de nuevo, ahora al mensajero: “cometí en error en confiar en un reportero. No volverá a ocurrir”.

Pero ya es demasiado tarde, y Scaramucci se vuelve en el tercer encargado de comunicaciones en la Casa Blanca en ser expulsado en el primer semestre de este gobierno.

No sólo queda desempleado, sino que se «filtró» (y se confirmó) que la esposa de Scaramucci formalmente solicitó su divorcio hace unos días, y tan ocupado estaba con su trabajo con Trump viajando en el avión presidencial que no estuvo presente para el nacimiento de su segundo hijo en Nueva York la semana pasada.

Mientras tanto, Kelly, el general retirado, tiene la tarea de imponer orden militar sobre un gobierno que su comandante en jefe insiste esta “increíblemente bien”.

FUENTE: LA JORNADA/FOTO:WEB

 

 

 

 

Facebook
Twitter
YouTube
Instagram
Tiktok