MÉXICO. 07 de octubre 2019.-Paola Longoria, la raquetbolista número uno del mundo, tenía la mirada fija en las metas de este año. Una atleta acostumbrada a cumplir sus retos, pretendía como máxima conquista en 2019 ganar su título 100 en la Liga Profesional de Raquetbol y lo consiguió este domingo.

Durante tres años y ocho meses mantuvo un récord invicto. Cuando le rompieron la marca, después de un periodo de asimilación de lo que significaba perder, volvió a establecer una meta, mantenerse por 10 temporadas como la número uno de la clasificación. El objetivo lo cumplió este año. Pero quedaba una cuenta pendiente: lograr 100 títulos en su carrera profesional, una marca que consiguió al ganar también su décimo campeonato del Abierto de Estados Unidos.

Es difícil ordenar la cascada de éxitos de la raquetbolista mexicana, porque también en este 2019 repitió el triplete de medallas de oro como seleccionada mexicana en los Juegos Panamericanos, el máximo reconocimiento para un deporte que no forma parte del programa olímpico. Los tres metales dorados los conquistó en Guadalajara 2011, Toronto 2015 y Lima 2019, lo que le permitió al mismo tiempo cumplir 12 años como integrante del equipo mexicano.

El título 100 de Longoria llegó en el emblemático Abierto de Estados Unidos, que se celebró en el Target Center, en Minneapolis, Minnesota, ante la argentina María José Vargas, número tres del mundo, a quien venció 15-5 y 15-7.

Una vieja rivalidad, pero que este domingo estuvo revestido de tintes épicos por lo que estaba en juego para la mexicana. Precisamente Vargas le impidió hace unas semanas levantar este título 100 a Longoria, a quien venció en Virginia. Hoy, la mexicana no permitió un retraso más para conquistar su meta más valiosa de 2019.

“Fue un gran duelo”, dijo Longoria al final del choque. “María siempre es una rival difícil de enfrentar. Pelea cada jugada y mete mucha presión a todas las jugadoras. Todos saben que me venció en Virginia y que quería muchísimo este triunfo, es mi título número 100 y significa mucho para mí, también porque es mi título 10 del US Open”.

Longoria tuvo que sobreponerse a una lesión en el hombro, algo que no le permitió llevarse el título de dobles junto a su compatriota Samantha Salas el día previo.

“Trabajé muy duro estás tres semanas”, explicó Longoria; “fue difícil esta semana porque la lesión que tengo en el hombro me dio algunas complicaciones, pero todo salió bien y agradezco todo el apoyo de mi equipo de trabajo y mi familia”.

La nacida en San Luis Potosí jugó su primer Abierto de Estados Unidos a los 16 años y a los 18 ganó su primer título en 2008, y de manera consecutiva lo ha logrado de 2011 a 2019.

La racha invicta que mantuvo por tres años y ocho meses la consolidó como la mejor raquetbolista del mundo. Al mismo tiempo, se convirtió en una presión constante que, reconoció en su momento, llegó a convertirse en un enemigo invisible que la torturaba antes de cada final. Al perder esa marca el 19 de octubre de 2014, con 152 triunfos consecutivos, se sumió en una profunda tristeza por la que necesitó apoyo sicológico para salir adelante, pero también le ayudó a sentirse más libre y recuperar el placer del juego.

En diciembre de 2018, Longoria concedió una entrevista a este diario durante la cual reconoció que había dejado de ser la jugadora imbatible y eso le devolvía su humanidad, su falibilidad en un circuito de máximo rendimiento, y lejos de atormentarla como antes, ahora competía con mayor soltura. La derrota en Virginia hace unas semanas que le impidió alzar el título cien no lo vivió con drama, fue paciente y hoy lo levanta con la satisfacción de la misión cumplida.

FUENTE:LAJORNADA/FOTO:WEB

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