LIMA. 20 de diciembre 2017.-El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, comparecerá este jueves ante el Congreso para defenderse de las acusaciones de que mintió sobre sus vínculos con la constructora brasileña Odebrecht, pero las posibilidades de que pueda salvarse de ser destituido parecen mínimas.

El mandatario corre el riesgo de ser cesado por “incapacidad moral” y convertirse en el primer presidente en perder su puesto por Odebrecht, que admitió haber pagado decenas de millones de dólares en sobornos en varios países latinoamericanos para lograr importantes contratos de obras públicas.

“Yo no he mentido, no soy corrupto”, ha repetido Kuczynski.

El primer vicepresidente de Perú, Martín Vizcarra, arribó a Lima desde Canadá donde es embajador, en medio de una crisis política que puede terminar con la destitución del mandatario.

Vizcarra asumiría la presidencia si el Congreso destituye el jueves a Kuczynski.

Los analistas advierten que la economía peruana sufrirá un “impacto fuerte” por la incertidumbre política y la Iglesia Católica ha llamado a evitar que la crisis se profundice.

“La suerte del presidente Kuczynski está echada”, dijo a la AFP el analista político Luis Benavente, quien vaticinó que el mandatario de centroderecha será destituido el mismo jueves.

¿Cinco millones de dólares?

Kuczynski entregará sus descargos desde las 09 horas locales (14 horas GMT) ante un Congreso dominado por la oposición decidido a destituirlo, ocho días después de que el escándalo Odebrecht se cobrara otra prominente víctima, el vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, condenado a seis años de prisión por recibir sobornos.

Empresario de 79 años con experiencia y amigos en Wall Street, Kuczynski alega que nunca recibió un pago ilegal de la compañía brasileña, pero tres de cada cinco peruanos estiman que debe dejar el poder, según encuestas.

Después de escuchar los descargos del mandatario, el Congreso unicameral sostendrá un debate antes de votar si lo destituye por haber ocultado que empresas vinculadas a él realizaron asesorías a Odebrecht, por las que les pagó casi cinco millones de dólares.

Para aprobar la vacancia por “incapacidad moral permanente” de Kuczynski, con base en que negó insistentemente sus vínculos con la constructora para luego ser desmentido por la propia empresa, se requieren 87 votos de los 130 escaños del Parlamento.

Los votos parecen asegurados, puesto que el proceso de destitución fue solicitado por 93 legisladores.

“Que se vayan todos…”

El partido fujimorista Fuerza Popular, que ha tenido contra las cuerdas a Kuczynski desde que comenzó su mandato en julio de 2016, le exigió hace unos días renunciar para evitar ser destituido.

Pero los acusadores del presidente tampoco están exentos de sospechas: la propia líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori (hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori), es investigada por Odebrecht y debe declarar ante la fiscalía este miércoles.

En una señal de que la desconfianza hacia los políticos peruanos, organizaciones sociales y sindicales convocaron a una “gran marcha nacional” para este miércoles para exigir “que se vayan todos los corruptos”.

Odebrecht admitió haber pagado 29 millones de dólares en sobornos para ganar obras en Perú entre 2004 y 2015, periodo que abarcó los gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), en el que Kuczynski fue ministro; Alan García (2006-2011); y Ollanta Humala (2011-2016).

Humala permanece en prisión preventiva, acusado de recibir tres millones de dólares para su campaña electoral de 2011, mientras que contra Toledo pesa una orden de extradición desde Estados Unidos, por recibir presuntamente 20 millones de dólares en sobornos para conceder a Odebrecht la construcción de una carretera.

El crecimiento económico, en peligro

El caso Odebrecht y el proceso de destitución están provocando perjuicios económicos.

Aunque Perú registra un crecimiento superior al de sus vecinos (3.9% en 2016), tuvo que recortar en un punto sus expectativas para 2017 a 3.8% por la paralización de algunas obras.

Kuczynski pronosticó en julio que la economía peruana crecería más del 4% en 2018 con la reanudación de los grandes proyectos de infraestructura, pero esa meta ahora parece lejana.

El legislador oficialista Juan Sheput propuso que si el Congreso destituye a Kuczynski, renuncien los dos vicepresidentes peruanos. Esto obligaría a convocar a nuevas elecciones, lo que provocaría mayores turbulencias económicas, según analistas.

“El peor escenario para la economía del país sería si, tras la destitución de Kuczynski, renuncian los dos vicepresidentes para que asuma el presidente del Congreso (Luis Galarreta), quien deberá convocar a elecciones de inmediato”, advirtió el economista Jorge Gonzales Izquierdo.

FUENTE:AFP/FOTO:WEB